Hace un tiempo que he dicho y toca repetirlo, que demasiada gente tiene la posibilidad de decir cosas, aun cuando no tiene del todo claro de lo que está hablando. Todos tienen derecho a expresarse, a dar su opinión, pero siempre hay que tener el tino de saber, de informarse bien y, sobre todo, no tomar fuentes a la ligera, porque podría pasar que esa fuente es parcial, esté equivocada o tenga sólo una versión, propia o escuchada por ahí, de los hechos o situaciones que se desean contar o analizar.
Hace pocos días me llegó de manos de gente amiga, un texto elaborado con empeño de parte de un periodista joven que dice ser allegado al rugby, cosa posible o probable, y menciona con cuidado a sus fuentes, jóvenes jugadores de equipos de Buenos Aires, tratando de exponer algunas cosas que detallo a continuación. Debo declarar honrosamente que esta no es una crítica a su deseo de informar, sino que desde mi punto de vista hay algunos puntos que deben ampliarse, cosa que a veces en las editoriales no te queda espacio. Que no queden dudas que poder opinar libremente y debatir es una de las mejores cosas que nos pueden pasar, aun sin ponernos de acuerdo jamás. Me voy a referir a una nota aparecida recientemente en la revista digital Crisis, editada por un colectivo de periodistas, escritores y sociólogos.
Primeramente, la nota hace referencia a Jerónimo Bello y luego al jugador del SIC lesionado en la semifinal de la URBA 2025. Alguien de «adentro» le explicaba la presión que hay dentro de un scrum y tanto que «no se puede respirar». Con el dolor que me produce la lesión, sufrimiento personal y fallecimiento de Jero Bello, entiendo que él sufrió un colapso, y en su desvanecimiento o pérdida del control de su cuerpo, cayó sin poder aplicar algunas de las técnicas que existen para cuando un scrum se derrumba. También hay que decir que el rugby es un juego de contacto, que es medianamente probable que haya lesiones de variada intensidad, y que, aunque nadie lo diga, podría pasar de que una lesión no termine bien, aunque, por suerte, no tenemos muchos fallecidos en el rugby y con esto quiero honrar la memoria de Jerónimo y el dolor de los chicos que han sufrido lesiones que les impidieran desarrollar una vida normal. Yo mismo tengo lesiones que no me permiten tener una vida normal y, aunque no estoy postrado, tengo algunos problemas derivados de la práctica de rugby, y no me quejo, porque yo elegí jugar y luego de alguna lesión, elegí seguir jugando. Hace 40 años, cuando entrabas a un scrum, no se podía respirar de la presión. Por eso existen técnicas de respiración para esas circunstancias, y los jugadores y los entrenadores deberían saber cómo funciona. Pero, a pesar de los músculos desarrollados en los últimos años, el scrum ha sido una formación que se ha abandonado en parte, siendo los responsables directos los señores que dirigen el rugby mundial. Y explico. Durante años, y basados en la hipótesis de que sólo había 5 o 6 scrums por tiempo (dato inexacto, sobre todo en las categorías de menor nivel) y el tiempo que se pierde en toda la circunstancia, la intención de la World Rugby era tratar de que el scrum deje de ser lo que era (una contienda de fuerza de una cantidad igual de jugadores, con disputa) en una formación de reinicio. Esto que explico no es una idea mía, sino que es la información que nos brindaron en el curso de entrenadores oficial dictado por la URBA en su momento, nivel 3. Para más datos, en el 2024, la WR tenía la intención de hacer un torneo en Europa con equipos de 12 jugadores, sin scrum, algo así como el rugby league. Un disparate sólo detenido por algunas voces con criterio y cientos de miles que dándose cuenta pusieron el grito en el cielo. El hecho de evitar la disputa en una falta menor es lisa y llanamente no entender los principios del juego. Pero, ¿por qué pasa esto?. Porque la WR, y con esto empuja a sus uniones nacionales que a su vez trabajan sobre las uniones provinciales, está pensando en el negocio y no en el deporte.
¿Y entonces? La búsqueda de hacer entrar el “negocio” (con fórceps) en USA ha creado, o aceptado, una especie de laboratorio de deportistas para que se adapten al rugby. Y con eso armaron su equipo de seven-a-side, que anduvo bien un tiempo (hasta que se acabó el dinero) mientras el XV rebotaba sin pena ni gloria por ahí. Quizá al final lo logren, ya que en Australia 2027 estarán los «green go’s” participando del mundial. Es que el mercado americano es muy grande y tiene mucho jugo. Al mismo tiempo, Australia (o sea, el rugby union) se desinfla porque no atrae tanta gente como el fútbol australiano o el rugby league. El “negocio” para unos pocos es que el rugby crezca y para eso, hay que conseguir público, y ahí aparecerán los espónsores y así seguimos. Pero, todo ese andamiaje no se sustenta con el viejo rugby amateur. Requiere de deportistas profesionales que puedan dedicarse a tiempo completo a ser mejores, más talentosos (o mejor entrenados en técnicas y físico) que lleven el juego a un mejor nivel. Todo eso es un desafío que se seguirá basando en el rugby de clubes. El rugby actualmente tiene algunas situaciones particulares y compite contra deportes menos duros y contra la tecnología de quedarme en casa en lugar de ir al Club a golpearme un poco. Y la batalla no se está ganando. Va despacio, no sé a dónde se detendrá, pero el camino está claro: más equipos profesionales. Ahí hay que remarcar lo que le pasa a una potencia como Nueva Zelanda, los orgullosos jugadores de camiseta negra, que la usaron desde que eran amateurs y cuando en su primera gira a Gran Bretaña no tenían dinero para llevar varios juegos de camisetas, así que las que iban a usar tenían que resistir los lavados, la suciedad y las costuras sin verse, con lo que la decisión fue correcta. Corría 1905. Los neocelandeses tiene un hermoso trío de torneos que no son tan bien pagos como en Europa, y la condición para ser All Black es ser un jugador de la liga local. Es que, si eso cambia, no quedarán jugadores en el país que sean seleccionados (y con ello bajaría la captación de talentos), y se derrumbaría su castillo de naipes. Bueno, igual hace años que echan mano a los mejores jugadores de sus vecinos más pobres.
Pero, para poder ser justo, tengo que meterme en el meollo de la nota, que tiene que ver con el “Estano” (buscar estanozolol), una diabólica sustancia que es un esteroide anabólico que algunos los jugadores toman o estarían tomando sin o con medida, poniendo en riesgo su vida actual y de adultos mayores. Lo primero que debo decir es que para que haya una sanción debe haber una ley o reglamentación (la hay, tranquilos) y es posible que las uniones no estén verificando bien el cumplimiento de ella. Es decir, la Unión Argentina baja una reglamentación que las uniones provinciales deben cumplir, y éstas, para hacerlo, deben hacer los controles necesarios para evitar que, incumpliendo la regla, los jugadores pongan en riesgo sus vidas. ¿Hacen esos chequeos? A veces sí, a veces no, es aleatorio, caen en cualquier momento y toman muestras. ¿Puede pasar lo que dice el periodista de Crisis? Y, si los gatos duermen, los ratones bailan. Entonces, ¿de quién es la culpa? ¿Del control permisivo o del que busca ser lo que no puede ser en condiciones normales? Y acá abordamos otro tema que tiene que ver con la moral, el ego, el parecer o ser más, y ese tema es más viejo que el viento sur. La sociedad y los individuos también juegan su partido de deseos y frustraciones, de ser y parecer.
Hace 40 años existían unas pastillitas azules o verdes que potenciaban a los jugadores, que eran esteroides. No hay error, fue hace 40 años. Entonces aparecen temas sociales, personales y de lo que uno desea hacer con su vida. Y repito, en la medida en que los controles sean laxos, o manejables, estaremos todos incumpliendo con el deber moral de pensar en deportistas sanos. Hace años que la marihuana se había metido en el mundo del rugby, y cada Club batalla como puede. El tema alcohol a veces sigue siendo un problema, aunque no tanto como antes. En el rugby no somos santos, y si alguno hace algo indebido va por su cuenta y no por la de otros. Yo no acepto el tema de las presiones externas, porque cada uno sabrá lo que debe ser como adulto y los menores deberán ser controlados por sus padres. ¿Te metés Estano? Si sabés bien lo que causa, quizá deberías medir mejor el daño que puede causarte, pero, como todo adulto y en todas las cosas, vos elegís. Y claro, meter músculo que te ayude a ser más fuerte está muy bien, siempre que utilices medios adecuados, dietas correctas y controladas y no expongas tu salud. Pero, aun así, tomando la decisión «no sana» (por decirle de alguna manera), el problema queda en los controles y en las penas que dichas faltas deberían tener.
Para cerrar, y ya que hablamos de salud, hablemos de las ambulancias, ya que empezamos hablando de las urgencias que podríamos tener en un deporte de contacto y de riesgo como el rugby. Hace años, ni médico había y el que hacía la función era un padre que era, precisamente, médico. No había cambios (circa 1983) y si te podías parar, seguías en cancha. Una lesión compleja no tenía retorno. Hoy hay médicos, ya se ha implementado el protector bucal que detecta golpes en la cabeza (ver a Albornoz en Inglaterra vs Los Pumas) y algunas cosas más, pero para el rugby de clubes amateurs, disponer de una ambulancia todos los sábados y domingos no sólo es un presupuesto, sino que técnicamente no es posible, ya que no hay forma de, al menos en Buenos Aires, disponer de casi 100 ambulancias menos para los servicios de fin de semana (y su equipo técnico a bordo) que luego en la semana no se usarían. Los clubes entonces contratan un servicio de emergencia, que claramente no es lo mismo, porque el tiempo de llegada puede variar entre bastante y mucho, y, según la lesión de la que estemos hablando, podríamos estar hablando de un caso de vida o muerte.
Para los que estuvimos adentro de un scrum a un nivel alto de juego (y me refiero a adultos de casi mil kilos por lado) entendemos cómo es el tema y de qué se trata el viejo scrimmage. Hemos avanzado y retrocedido empujando sanamente, pero en la medida de que la pelota se ingrese torcida, los pilares izquierdos formen claramente hacia adentro desequilibrando las fuerzas que vienen desde atrás y mientras exista en el aire una voz traidora que le pida a un primera línea que «se tire», es posible que tengamos algunos problemas más en el scrum, la formación bandera del rugby, que por supuesto tiene sus mañas y que un pilar con experiencia puede torcer a un jovencito lleno de Estano.
Cuando la WR le devuelva al scrum la importancia que merece es muy probable que los problemas disminuyan. Y si las uniones hacen cumplir las reglas, todo lo que se dice en el aire se esfuma. Pero, como siempre digo, hay una vida mejor, pero es más cara. Y en este caso, hay que invertir para terminar con las modas que hacen daño. Al decir de Urtubey, el capitán del flamante campeón de Buenos Aires, «el campeonato es muy largo» y tiene razón. Se ha estirado debido a que hay que vender un poco más, a costa del rugby amateur. Y es verdad que los jugadores, para estar a la altura, entrenan casi como profesionales. El Banco Nación campeón de 1989 entrenaba 4 veces por semana, y el viernes se juntaban a cenar. Eran «casi profesionales», todos trabajaban en otra cosa. Como ven, mucho no ha cambiado, sólo que el campeonato es más largo (más televisación) y a eso le agregamos en Nacional de Clubes, en lugar de un Nacional de selecciones.
Crisis tenemos desde hace tiempo y algunas las vamos solucionando, otras no. Sólo hay que poner el foco en el lugar donde no hay luz, los que deben regir las reglas deberán ajustar sus bulones y el scrum debería formarse adecuadamente, si los que lo enseñan saben explicarlo.
Para hablar (o escribir) algunos temas delicados hay que saber de verdad, hay que haber estado, y hay que mirar el problema en su conjunto, y no porque me soplaron en el oído.
¿Les parece?
Marcelo Mariosa

Excelente!! Mejor dicho imposible .
Marcelo muy buena nota y clara
Los opinologos siempre existieron y los que realmente como vos, tienen la pluma limpia, saben hacer buena letra
Abrazo de try